La Fuerza Aérea Uruguaya se complace en darles una calurosa y fraternal bienvenida al nonagésimo octavo aniversario de la conmemoración de aquel 17 de marzo de 1913, marcando el inicio de los primeros cursos de vuelos militares y de nuestra aviación en general, en territorio nacional.
Fueron sólo 10 oficiales del Ejército Nacional quienes recibieron esta instrucción, asentándose en los campos de Los Cerrillos, la Escuela de Aviación Militar y el primer aeródromo del país.
Dos de ellos, se destacaron y tuvieron una relevante trayectoria: el entonces Teniente Primero Juan Manuel Boiso Lanza y el Alférez Cesáreo Berisso.
Más tarde, en el año 1916, en base a muchos esfuerzos personales de todos aquellos hombres y de las autoridades nacionales de la época, se ha de instalar aquí, en este histórico y querido lugar que hoy nos alberga, la Escuela Militar de Aviación, siendo su primer director el Capitán Juan Manuel Boiso Lanza.
Al invocarle, hoy también tenemos la alegría de recibir como regalo de aniversario, la generosa donación del retrato al óleo de su persona, que tantas veces hemos recreado en los libros de nuestra historia y retenido en la memoria corporativa, como uno de aquellos referentes y precursores de la aeronáutica militar.
Nos decía Jean Monnet: “Los hombres pasan y las instituciones quedan; nada se puede hacer sin personas, pero nada subsiste sin instituciones”.
A lo largo de estos 98 años, muchos hombres y mujeres, civiles y militares han pasado por esta rica historia de las alas de la Patria, aportando mucho en aquel legado de aventura de 10 hombres con anhelo de volar.
Con la perspectiva del tiempo, podemos decir que aquellos precursores han marcado nuestra propia identidad, fundando las bases de nuestra institución.
La Fuerza Aérea es una institución definida, con cometidos y funciones sustanciales en el quehacer nacional, que independientemente de su misión y tareas fundamentales establecidas por ley, emplea sus recursos disponibles al servicio de la sociedad, en tareas tan específicas y trascendentes como la Vigilancia y Control de nuestro Espacio Aéreo Jurisdiccional, Búsqueda y Salvamento, siendo ejecutora de obligaciones propias del estado en lo concerniente a responsabilidades como Autoridad Aeronáutica y Policía Aérea Nacional. Sin desatender aquellas que el Mando Superior así lo disponga en procura de los cometidos nacionales.
Somos integrantes de una Fuerza fundamentalmente técnica, donde el conocimiento es esencial en el desarrollo de su actividad, con clara visión de los tiempos modernos, hacia donde la tecnología nos empuja… en la aplicación de los medios aéreos y sus equipos avanzados.
En un momento de cambios, de profundos cambios organizacionales, en pos de una definición de propuesta asignada por el gobierno nacional al Estado Mayor de la Defensa, apostando a la integración de la tarea específica con la eficiencia conjunta y acciones coordinadas con las otras Fuerzas, debemos denotar la importancia de ser la Fuerza que custodia el país en sus fronteras infinitas; hacia allí debemos levantar nuestra mirada, haciendo posible lo real… pero siempre apuntando al futuro.
Es por ello que debemos fortalecernos en el legado institucional más importante de nuestros antecesores: el profesionalismo, en su más amplia expresión.
Profesionalismo que se ejerce y expresa:
1) En el constante esfuerzo por mantener operativo el material disponible, con certezas y esperanzas de alcanzar la adecuada operatividad para satisfacer las necesidades que impone la misión, sin claudicar a la renovación, por esa constante dinámica que impone la evolución tecnológica de nuestra profesión, manteniendo metas fijas y constantes, como ser la incorporación de la aeronave interceptora, realista a nuestras posibilidades y a las necesidades que la tarea asignada nos impone.
2) En el incentivo de desarrollar nuestra profesión, que alimenta y capacita permanentemente a nuestra gente, destacando la participación de nuestro personal en los recientes actividades como:
- El ejercicio “Cooperación I” con la Fuerza Aérea de Chile, en apoyo a desastres naturales.
- El ejercicio “Tanque” con la Fuerza Aérea Argentina, de entrenamiento en reabastecimiento aéreo.
- El ejercicio de Búsqueda y Rescate con el Escuadrón 920 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de Norteamérica, en el lago de Rincón del Bonete.
- El ejercicio Cruzex V en la ciudad de Natal, Brasil, volando y operando nuestras queridas aeronaves de combate y transporte, con las Fuerzas Aéreas de Brasil, Chile, Francia y Estados Unidos de Norteamérica, quienes operaban con otros medios de diferentes y superiores performances. Pero nuestro personal, trabajando desde la planificación a la conducción misma del ejercicio, desde el traslado y el propio apoyo logístico, demostró una vez más la capacidad en operaciones internacionales, con un orgulloso destaque, reconocimiento de nuestra gente y fundamentalmente, exhibiendo ansias de constante superación.
Para este año ha sido prevista la realización de los ejercicios relacionados con la práctica de control de nuestro espacio aéreo jurisdiccional en concordancia con nuestros dos países vecinos y hermanos.
- A fines del mes de abril, el primer ejercicio práctico con la Fuerza Aérea Brasileña (URUBRA I) con la transmisión de información de tránsitos aéreos con prácticas de detección , identificación e interceptación de blancos aéreos en simulación de vuelos ilícitos.
- A fines del mes de junio, un nuevo ejercicio con la Fuerza Aérea Argentina (Rio IV) con transmisión de información de tránsitos aéreos y por primera vez , en este tipo de ejercicio, operando nuestros propios radares desde nuestro Centro de Mando y Control.
3) En la contribución de la Fuerza Aérea al logro de los Objetivos Nacionales en política exterior, por el desempeño de los contingentes aéreos y terrestres que la institución tiene desplegados en las Repúblicas de Haití y el Congo.
Dichas presencias exigen un gran esfuerzo logístico y operacional por parte de las estructuras y recursos humanos de la Fuerza, los cuales sólo encuentran su equilibrio en la continuidad, confianza de las Naciones Unidas y el apoyo del mando superior para que estas misiones continúen, en la medida de lo posible.
También es de resaltar los vuelos de ayuda humanitaria realizados a diferentes países latinoamericanos.
4) En el cometido antártico del país, siendo un valioso operador logístico en el traslado de científicos y carga, hacia y desde la Base Científica Antártica Artigas, alcanzando cientos de cruces aéreos desde aquel primer y memorable vuelo realizado el 28 de enero de 1984.
5) En la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (DINACIA), aspirando a un decidido fomento de la aviación en general, debiendo adaptarnos rápidamente a las necesidades de una creciente actividad aeronáutica turística y comercial, que no espera, que demandará medios, infraestructura y personal capacitado para cumplir con sus requerimientos y las exigencias internacionales, para brindar la adecuada seguridad operacional que se requiere; hacia allí debemos avanzar, trabajando codo a codo con todas las autoridades nacionales, concientes de que nuestras responsabilidades son las del Estado.
En tal sentido, la Autoridad Aeronáutica, con el apoyo y aprobación del Ministerio de Defensa Nacional, ha sugerido un plan estratégico para dotar al país de Aeropuertos Categorizados y Certificados como Internacionales, que cumplan con los estándares obligatorios en materia de Seguridad Operacional y Seguridad de la Aviación Civil Internacional Contra Actos de Interferencia Ilícita.
Durante este año la DINACIA espera culminar con éxito un objetivo altamente esperado al que le ha dedicado un enorme esfuerzo, aguardando la concreción de los dos últimos eventos que permitirían posicionar al Estado y a la Autoridad Aeronáutica Nacional en la categoría de “Cumplimiento de las Normas y Métodos Recomendados por la OACI”, ante la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos de Norteamérica. Así como haber solucionado más del cincuenta por ciento de las constataciones verificadas por el Programa Universal de Auditorías para la Vigilancia de la Seguridad Operacional de la OACI, lo cual vuelve a posicionar al Uruguay dentro de la Media Mundial y Regional de Cumplimiento.
Se ha concretado la adquisición del nuevo Sistema de Comunicaciones Aeronáuticas que beneficiará a los usuarios y al control del Servicio de Tránsito Aéreo. Lo mismo sucederá con el Sistema de Radar de Vigilancia y Control del Tránsito Aéreo, cuyo proceso de adjudicación finalizará a la brevedad.
Pero, volviendo a la frase de Monnet: “Los hombres pasan y las instituciones quedan; nada se puede hacer sin personas, …”
La Fuerza Aérea está viviendo un momento histórico, donde el principal capital que posee, su personal especializado, es cada vez es más difícil de retener.
Capital humano que, como en toda organización eminentemente tecnificada, es el más complejo de obtener y reemplazar, demandando medios y tiempo para su correcta capacitación, siendo de los puntos sensibles que requieren una inmediata atención.
La demanda de personal por parte de una creciente actividad aeronáutica a nivel nacional y regional, han hecho emigrar a aquellos que tal vez su horizonte ha variado; personal superior y subalterno que vuelcan toda su experiencia a la actividad privada. Hombres y mujeres que han optado por dejar la institución, producto de las oportunidades que la propia Fuerza les ha brindado por su capacitación, logrando una mayor remuneración; y por que no, también llevados por la incertidumbre manifiesta en la carrera militar que determinan los tiempos de cambios que hoy vivimos.
Hemos sido testigos en cada despedida, lo que significa para cada uno de ellos, civiles y militares, dejar la institución…, esas emociones encontradas o lágrimas en los ojos, denotan que nuestra organización no ha pasado simplemente por cada uno de ellos, sino que ha marcado profundamente sus corazones y sentido de pertenencia, porque ser integrante de la Fuerza Aérea es toda una forma de vida en cada uno de nosotros.
A todos ellos les deseamos lo mejor, pues son parte del potencial aeroespacial nacional, sabedores de que su corazón está aquí, con nosotros; de que esa separación es circunstancial, pero nunca sentimental, porque la vocación sigue siendo la misma, desde el principio… y es precisamente ese sentido de pertenencia, llamado por nosotros “espíritu de cuerpo”, el que nos alienta a seguir adelante, preparando a los más jóvenes, a quienes han de ocupar vuestro lugar en esta maravillosa profesión al servicio de la patria.
Este comando, recientemente conformado, tiene la responsabilidad y necesidad imperativa de cumplir con:
- Lograr la capacidad operativa de nuestras actuales plataformas de vuelo para garantizar el cumplimiento de la misión, de acuerdo a los recursos disponibles; apelando a la iniciativa de volcarlos en la preparación de nuestras tareas básicas, entrenando en misiones que sean aplicables directamente al servicio de la sociedad, mediante convenios con instituciones y organismos del estado que nos den mayor cantidad de horas de vuelo para nuestros pilotos y mecánicos.
- Recomponer las estructuras operativas y de organización interna ante una necesidad imperiosa de cambios que aseguren proyección de futuro, con una mayor flexibilidad de adaptación a los mismos y adaptándose a la realidad, en cuanto a personal y medios disponibles.
- Establecer una nueva y específica Política de Personal de la Fuerza, avalada y respaldada por el mando superior, que garantice las expectativas motivacionales de satisfacciones básicas, como la vivienda por ejemplo, y una motivación profesional que aliente a la permanencia del personal altamente especializado dentro de la institución,… desde lo mas sencillo, como el reconocimiento de la sociedad a la satisfacción del deber cumplido.
- Asegurar la mejora de la gestión permanente, tanto a nivel de capacitación profesional como en el empleo de los medios disponibles.
- Continuar con la formación de técnicos aeronáuticos como una tarea que lleva a cabo nuestra Institución, no sólo para alimentar a la Fuerza, sino también en apoyo a la demanda de la comunidad aeronáutica nacional. Para ello, estamos adaptando los planes de estudios de la Escuela Técnica de Aeronáutica, proponiendo el Bachillerato Tecnológico Aeronáutico, para realzar un campo de carrera técnico que se encuentra a niveles comparables a los de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), satisfaciendo nuestros requerimientos de personal y a la vez, contribuir con el desarrollo del sistema aeronáutico nacional, como históricamente se ha hecho, con el incentivo de apoyar la educación de nuestra juventud en general.
Como complemento a nuestras necesidades de personal técnico, continuar estudiando la posible vía de contratación de personal de alta especialización técnica, que el mismo país invirtió y capacitó, en muchas de las plataformas y tecnicismos que hoy operamos, permaneciendo y estando disponibles en el medio local.
Todos aquellos conductores de hombres, debemos tener presente que la frontera que jamás debemos limitar es la del conocimiento, base del adecuado desempeño profesional, donde cada uno de nosotros nos desarrollamos, queriendo los mejores hombres y mujeres en las funciones a desempeñar.
Por todo lo anteriormente expresado, conmino a todos los integrantes de esta querida Fuerza Aérea a continuar el vuelo “con mente clara y pulso firme”, asumiendo públicamente un compromiso:
El culto al verbo “HACER”…, comenzando juntos un año de grandes desafíos, pero también de grandes oportunidades.
Que el próximo aniversario nos encuentre realizados, en el buen camino, por el bien de nuestra institución y de la sociedad en general, “haciendo” lo que sabemos, lo que debemos, ser profesionales al servicio de la Patria.
Muchas gracias.